Otros nombres: botritis, Botrytis cinerea, moho gris.
Hongo que ataca tejidos debilitados, heridos o senescentes, y desde ahí progresa al resto de la planta. Es una de las enfermedades más habituales en invernadero por su facilidad para entrar por cualquier herida.
Cómo se reconoce #
Un moho gris y afelpado sobre el tejido afectado, que al moverlo suelta una nube de esporas. En tallo produce lesiones pardas que pueden llegar a rodearlo por completo y provocar el colapso de la planta por encima del punto afectado. En fruto, una podredumbre blanda que suele arrancar en la zona del cáliz o en una herida. En tomate también deja las llamadas manchas fantasma: anillos claros y pequeños en la piel del fruto, donde la espora germinó pero no llegó a prosperar.
Qué lo favorece #
La humedad relativa alta y sostenida, el agua libre sobre la planta por Condensación o goteo, las temperaturas suaves, la mala ventilación y, sobre todo, las heridas: cortes de poda, destallado, deshojado, roces y restos de flor y de pétalos adheridos al fruto.
Manejo cultural #
Control de la humedad mediante ventilación y calefacción para evitar la Condensación, evitar el mojado de la planta, podar y destallar en horas de baja humedad y con corte limpio a ras, retirar del invernadero los restos de poda y los frutos afectados en lugar de dejarlos en el suelo, eliminar los restos florales adheridos y mantener una densidad que permita que el cultivo se seque.
La valoración de cualquier tratamiento corresponde a tu técnico o asesor agrícola.
En otros cultivos #
Aire libre #
El mismo hongo y las mismas heridas de entrada, con la lluvia y el rocío como fuente de agua libre en lugar de la Condensación.
Leñosos #
Afecta a frutales de hueso y a la fresa, sobre todo en fruta madura y en poscosecha.
Viña #
Es la podredumbre del racimo, y de las más costosas. Entra por los granos agrietados —por oídio, por el daño de la polilla del racimo o por lluvias después de un periodo seco— y se extiende con facilidad en los racimos compactos. El manejo responde al mismo principio de siempre: evitar heridas, airear la zona de racimos con el deshojado y no cargar de vigor la cepa.

